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GUERRA AL NARCOTRAFICO


Periodismo, etica y estrategia


Foto Ilustrativa

 La “guerra al narcotráfico” vive un punto de inflexión. El mando —en principio— pasa de los militares a los civiles. Scherer entrevista al capo Zambada y se arma un pequeño escándalo moral y periodístico.

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 La “guerra al narcotráfico” vive un punto de inflexión. El mando —en principio— pasa de los militares a los civiles. Scherer entrevista al capo Zambada y se arma un pequeño escándalo moral y periodístico. La lucha será larga y prolongada (10 años), dice el secretario de la Defensa; aunque, elípticamente, anuncia su fin para diciembre de 2012. La ley de seguridad interna avanza en su lento proceso legislativo; se trata de dotar de fundamento constitucional y legal el quehacer “extralegal” de las fuerzas armadas y los procedimientos de operación policiaco-militares de la estrategia del gobierno con flexibilidad judicial. El riesgo: convertir una situación de excepción en normalidad constitucional y legal. El presidente Calderón urge su aprobación. También, muere misteriosamente la niña Paulette, el caso se apodera de la agenda mediática (no por virtud de la nota roja que —con excepciones— todavía está por reivindicarse, sino por aprensible, cercana y mensurable). Mueren también dos niños en un retén militar en Tamaulipas baleados por el Ejército, la nota no destaca mayormente, ya es habitual.

Todo lo vivimos a través de los medios de masas electrónicos, tv y radio; el debate público —sin embargo— encuentra todavía su fuente principal de argumentos en la prensa escrita. Periodistas de raza y no tanto, periodistas ilustrados, analistas y académicos son los mediadores de esa realidad estrujante y heterogénea con los ciudadanos. El periodismo es una medusa multitentacular; es su virtud, riqueza y oprobio. No hay —por ventura— consensos homogéneos. En este medio sí que cada cabeza es un mundo. Los buenos periodistas no piensan, sardónica paradoja (Carlos Marín) que sirve de sostén a la idea de que el reportaje es el rey de los géneros y la entrevista su amante. El periodista informa bien o mal; de acuerdo con su talante y formación, lo que destaca ayuda a decidir y/o contribuye a pensar. Sus juicios debieran operar en la trama de su desempeño y realización; ese es su compromiso toral y ético. No es lo suyo —lo suyo de veras— el juicio moral.

El Mayo Zambada —uno de los principales jefes del narco— buscó a Julio Scherer —santón del periodismo mexicano— y éste lo entrevistó. El personaje tiene miga periodística, es —por supuesto— entrevistable, como tantos otros villanos de tantas otras historias. ¿Qué periodista de cepa, de esos que van tras la nota —su exclusividad y su presentación explosiva e inesperada— se hubiera rehusado? Que el narcotraficante quería dar un mensaje estratégico (y propagandístico) era una obviedad, que seleccionó al periodista por su prestigio y proyección, también; aquí la vieja tesis de McLuhan de que el medio es el mensaje recibió una ráfaga de AK-47. Siempre clamamos por no matar al mensajero, ¿o no?

Cuestión aparte es si el entrevistador no presionó a Zambada, si guardó material relevante, si “se le fue vivo”. No es tema si fue utilizado o no por el líder criminal; el periodismo es mediación, medio para un fin, modalidad de razón comunicativa instrumental. Intercambio de inteligencias y recursos de un juego que no es de suma cero. Las realidades de la vida social son más y más complejas que el más complejo periodismo, momento específico y parcial de esa misma realidad. Esa es su naturaleza estructural. Ni modo.

Detrás —aunque a través— de la comunicación y la propaganda están los mensajes estratégicos que importan a la sociedad y al debate público. Zambada, compadre y aliado del Chapo Guzmán (en la actual circunstancia los jefes del cártel dominante en el trasiego de drogas a USA —FBI afirma que es el vencedor de la “batalla” de Ciudad Juárez), ha querido establecer la idea de que su organización delictiva es la más fiable, la que “enfría” las plazas (hace su negocio pero evita la extorsión, los secuestros, la violencia contra los ciudadanos de a pie), con la que se pueden establecer acuerdos…

Que la actual situación de violencia es insostenible y tiene que cambiar; la “guerra” del gobierno imposible de ganar, el relevo de capos automático, el reclutamiento de jóvenes fácil. Que el narcotráfico está arraigado a la sociedad como la corrupción, que el Ejército lastima a la sociedad y el gobierno es impotente para derrotarlos (aunque eventualmente capturen o mueran los jefes actuales).

Las reacciones del gobierno —Calderón y el general Galván—, el Legislativo y los partidos tomaron nota del mensaje y respondieron. En su actual modalidad, la “guerra” durará este sexenio. El empeño gubernamental consistirá en acumular éxitos lo más posible para entrar al periodo de la sucesión presidencial en mejores condiciones. Si la demencial violencia disminuyera, significativamente ello sería un argumento político ponderable. Aquí estoy… dijo el Mayo Zambada al ilustre periodista. Veremos.

Fuente: Milenio
Mexico
12/04/2010



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