Seguridad y Defensa Corp.
Editorial
y Prensa
Especializada

Registrarse / Olvidé contraseña
Síganos en: Facebook Facebook Linkedin Youtube Rss  
  •   México
  •          
     
  
  

Informes Especiales



CONFLICTO


Bulgaria recuerda a sus enfermeras torturadas por Khadafi


Foto Ilustrativa

El calvario de esas cinco mujeres, injustamente acusadas del contagio de sida a 438 niños en Bengasi, duró más de 8 años. Padecieron tormentos, fueron violadas en prisión y condenadas a muerte.

Comparta esta nota!

¿Reclamará ahora el gobierno de Sofía una indemnización a Trípoli por este siniestro caso? Cabe señalar que algunos de los integrantes del Consejo Nacional de Transición (CNT), es decir, del embrión de un futuro gobierno en Libia, jugaron un rol clave en aquel triste episodio.

 

Hace poco, el primer ministro, Boïko Borissov, dijo que Bulgaria -que ya reconoció al CNT como gobierno legítimo- está dispuesta "a ayudar", junto con sus socios, "al pueblo libio a superar lo más rápido posible las consecuencias del conflicto".

 

El 28 de junio pasado, el ministro de Exteriores búlgaro, Nikolaï Mladenov, visitó la ciudad de Bengasi y llevó una muestra de esa ayuda en insumos sanitarios. Los líderes rebeldes manifestaron tener una urgente necesidad de medicamentos y elementos para primeros auxilios. La ironía quiere que haya sido precisamente ese bastión del levantamiento contra el régimen el escenario del martirio de las cinco enfermeras búlgaras injustamente acusadas y condenadas a muerte por el contagio a 438 niños libios -56 de ellos murieron- con el virus del sida. Todo fue, en realidad, un montaje del régimen de Khadafi para culpar a "extranjeros" por una deficiencia interna de su sistema de salud.

 

La condena contra las 5 mujeres y un médico palestino sigue vigente en Libia, ya que el arreglo al cual se llegó no fue su exoneración, sino la expulsión hacia Bulgaria.

 

Svetoslav Terziev, editorialista del diario búlgaro Sega, sostiene que "los nuevos líderes libios deberían empezar por anular la condena de las enfermeras". El periodista recuerda que la gran mayoría de la población de Bengasi está convencida de que el drama de sus niños "fue resultado de la obra maléfica de los búlgaros". Por lo tanto, dice, "no se trata únicamente de un caso de justicia, aunque Bulgaria tiene todo el derecho de pedir una sanción contra quienes torturaron a sus ciudadanas", sino de "una cuestión de confianza, sin la cual no se puede esperar una normalización de las relaciones entre Bulgaria y Libia".

 

En febrero pasado, Borissov declaró: "Sigo afirmando que la extorsión sobre las enfermeras, tal como fue ejercida por Libia y personalmente por Khadafi, no tiene precedentes. Su liberación le costó a Bulgaria más de 130 millones de dólares [monto de la deuda libia que el país europeo condonó en 2007 para facilitar las negociaciones en torno al caso], que nos fueron literalmente arrancados por Khadafi".

 

El reconocimiento del CNT por parte del gobierno búlgaro causó cierto escozor en Sofía, donde persiste el doloroso recuerdo del caso de esas mujeres que pasaron ocho años en los calabozos de Khadafi. El presidente del Consejo creado por los rebeldes libios, Abdul Jalil, era ministro de Justicia durante ese tiempo y fue el encargado de confirmar la pena capital para las enfermeras, más tarde conmutada a cadena perpetua.

 

El arresto, la liberación y el relato de las torturas

 

Las cinco mujeres trabajaban en el área de pediatría del hospital de Bengasi desde 1998, año de su llegada a Libia. Junto a ellas, se encontraba un médico anestesista palestino, Ashraf al-Hadjudj, que hacía una pasantía en la misma institución.

 

A comienzos de 1999, se descubre que más de 400 niños que habían recibido transfusiones sanguíneas en ese hospital estaban infectados con el virus VIH. En ese momento, 23 cooperantes búlgaros que trabajaban allí y Ashraf Hajouj fueron detenidos. Al final de la investigación, 5 enfermeras y el residente fueron acusados de "acciones criminales en territorio libio que llevaron al homicidio premeditado de varias personas" y de "complot extranjero para cometer un acto terrorista contra la seguridad del Estado libio". En concreto, se las responsabilizó del "contagio deliberado" del sida a los niños.

 

Las cinco mujeres fueron violadas y torturadas. Nassya Nevova, de 32 años y la más joven del grupo, intentó suicidarse en prisión. El médico también padeció horribles tormentos.

 

En julio de 2007, luego de que la sentencia de muerte fuese conmutada por prisión perpetua y tras largas negociaciones entre la Unión Europea y Trípoli -además de una indemnización financiera a las familias de las víctimas-, los 6 detenidos fueron expulsados hacia Bulgaria, donde el presidente del país los indultó. El gobierno de Sofía condecoró al primer mandatario de Francia, Nicolas Sarkozy, por su mediación en el caso.

 

"Nos trasladaron del infierno al paraíso", fue lo primero que dijo Kristiana Valcheva, una de las enfermeras, de 48 años, a su llegada a Bulgaria.

 

Valia Tcherveniachka, de 55 años, contó en privado -ya que no tenía coraje para enfrentar a la prensa- que fue torturada con electricidad mediante cables conectados a su cuerpo desnudo y que sus carceleros le ponían insectos en el vientre y en los genitales. Valentina Siropoulo, de 48 años, llegó a Bulgaria con graves problemas de salud y una parálisis parcial del rostro, como consecuencia de los tormentos.

 

En la conferencia de prensa posterior a la liberación, el médico palestino se mostró "realmente decepcionado" por la falta de apoyo del "mundo musulmán". "Sólo los extranjeros se movilizaron por nuestro caso, y son cristianos", declaró.

 

Durante esos 8 años de agonía, el coronel Khadafi hablaba de una operación de la CIA y del Mossad, apelando, como es habitual en este tipo de dictaduras, al complot internacional contra el país para intentar abroquelar a la población en torno al orgullo nacional herido. Las enfemeras y el médico se convirtieron así en los chivos expiatorios de lo que era en realidad una deficiencia del sistema médico libio.

 

Trípoli exigía una indemnización de 10 millones de dólares por cada niño infectado. No era una cifra elegida al azar, sino una provocación del coronel: se trataba del monto que la propia Libia había pagado a las familias de cada una de las víctimas del atentado terrorista cometido a instancias del régimen de Khadafi contra un avión que explotó en el aire a la altura de la localidad de Lockerbie, Escocia, en 1998.

 

Durante su largo proceso, las mujeres y el médico denunciaron ante la Justicia libia los tormentos y dijeron que sus confesiones fueron arrancadas mediante tortura, pero no hubo investigación; al contrario, fueron procesados por difamación.

 

En diciembre de 2007, Ashraf Hajouj presentó una demanda contra Khadafi. Ante la Justicia francesa declaró haber padecido sesiones de tortura desde el momento de su detención hasta septiembre de 1999. Le arrancaron uñas, le aplicaron electricidad, lo hicieron morder por perros, le ataron piernas y brazos a una barra de hierro para colgarlo, lo privaron de sueño y de alimento.

 

Fuente: Infobae
Rusia
01/09/2011




Mas noticias de estos temas: Secuestros  Seguridad  Violencia Doméstica 
Libros
0 comentarios publicados

Debe iniciar sesion para dejar comentarios | You have to login in order to leave a comment

Destacados


Quito
Ecuador

04.09.19
04.09.19




Cdmx
Mexico

13.10.19
13.10.19




Cartagena
Colombia

16.10.19
18.10.19




Puerto Vallarta
Mexico

25.10.19
26.10.19




PARIS-NORD
Francia

19.11.19
22.11.19




Guadalajara
Mexico

30.11.19
08.12.19